El CSIC desarrolla un exoesqueleto para niños con atrofia muscular

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Una de las enfermedades que destruye la capacidad motora de los más pequeños es la atrofia muscular espinal, una afección degenerativa que en España afecta a uno de cada 10.000 bebés. Pues bien, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha presentado el primer exoesqueleto del mundo, dirigido a niños con esta enfermedad, que trata de aportar al paciente las capacidades que no tiene o que ha perdido.

La tecnología, que se encuentra en fase preclínica, ha sido patentada y licenciada conjuntamente por el CSIC y su empresa de base tecnológica Marsi Bionics, nacida hace tres años con el fin de dar vida al exoesqueleto pediátrico. El dispositivo, fabricado con aluminio y titanio, está diseñado para imitar el comportamiento natural del músculo y de aportar la fuerza de la que carece quien lo usa.

Los niños con esta enfermedad tienen una movilidad residual, pero no es lo suficiente intensa como para ponerse de pie y caminar. “Utilizamos la tecnología para detectar ese intento de movimiento y que de esta manera el niño pueda comandar el desplazamiento”, explica a Sinc Elena García, investigadora del Centro de Automática y Robótica del CSIC y fundadora de Marsi-Bionic. “En los casos en los que no existe esta movilidad residual, se puede programar un movimiento para que el niño maneje la estructura con ayuda de un joystick”, añade García.

El exoesqueleto consiste en unos largos soportes, llamados órtesis, que se ajustan y adaptan a las piernas y al tronco del niño. En las articulaciones, una serie de motores imitan el funcionamiento del músculo humano y aportan al niño la fuerza que le falta para mantenerse en pie y caminar. El sistema lo completan una serie de sensores, un controlador de movimiento y baterías de litio recargables con cinco horas de autonomía.

Los 12 kilos de peso de esta estructura no suponen ningún inconveniente para el usuario. “A la hora de utilizarlo el niño no soporta ni nota el peso del mecanismo,  sino que el dispositivo lo descarga en el suelo”, declara la investigadora. Los motores imitan el funcionamiento del músculo humano y aportan al niño la fuerza que le falta para mantenerse en pie.

El objetivo principal es que el exoesqueleto sea una realidad en las familias. “Los médicos nos piden que este dispositivo se comercialice para la vida diaria en casa”, señala García.

Los investigadores plantean un sistema de copago con cobertura sanitaria basado en el alquiler, en el que las familias paguen 800 euros mensuales por el uso de este dispositivo. También existirá la opción a compra, lo que supone un desembolso de 50.000 euros. Pero además, se utilizará en hospitales como terapia de entrenamiento muscular para evitar los efectos colaterales asociados a la pérdida de movilidad.

“La principal dificultad para desarrollar este tipo de exoesqueletos pediátricos consiste en que los síntomas de las enfermedades neuromusculares, como la atrofia muscular espinal, varían con el tiempo tanto en las articulaciones como en el conjunto del cuerpo. Por eso es necesario un exoesqueleto capaz de adaptarse a estas variaciones de forma autónoma. Nuestro modelo incluye articulaciones inteligentes que modifican la rigidez de forma automática y se adaptan a la sintomatología de cada niño en cada momento”, explica la investigadora.

La Flecha (09/06/2016)

http://bit.ly/1YmAV0Z

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