La empresa española que hace que la inteligencia artificial quepa en un dispositivo
En un sector donde se daba por hecho que los modelos potentes exigen centros de datos enormes y facturas de energía desorbitadas, Multiverse Computing respondió con una idea que resultó disruptiva: reducir el tamaño de los modelos de IA hasta un 95% sin perder apenas precisión. Su plataforma, CompactifAI, permite que la inteligencia artificial funcione más rápido, consuma menos energía y se ejecute directamente en dispositivos, sin depender de la nube cuando enviar los datos resulta caro, lento o no está permitido. Con sede en San Sebastián y clientes como Allianz, Bank of Canada, Bosch, Iberdrola, Indra, PwC y Telefónica, se ha convertido en una de las empresas de IA más dinámicas de Europa.
Su origen combina física y negocio: la compañía nació en 2019 de la mano de expertos en computación cuántica, con Enrique Lizaso como CEO y Román Orús como cofundador y director científico. Fue Orús quien aplicó al problema de la compresión de modelos las redes tensoriales, un marco matemático procedente de la física cuántica. Antes de dar el salto a la IA generativa, la empresa trabajó en software cuántico para sectores como el financiero, y colaboró con el Banco de Canadá para explorar cómo simular la adopción de criptomonedas.
La progresión es contundente: en junio de 2025 cerró una Serie B de 215 millones de dólares, y el 27 de julio de 2026 anunció una Serie C de 570 millones de dólares (500 millones de euros) con una valoración previa de 1.700 millones de dólares, cinco veces la de la ronda anterior. Está codirigida por Forgepoint Capital International, BNPP SIVF y Bullhound Capital, con la participación de Santander Alternative Investments, Tikehau Capital, HP, Orange Ventures y Scania Invest, y elevaría la financiación total hasta unos 800 millones de dólares. Según la propia compañía, desde la Serie B ha multiplicado por más de diez sus ingresos anualizados y sus modelos ya operan en drones, cámaras, satélites, vehículos e infraestructura de telecomunicaciones.
Su ventaja competitiva no reside en construir el modelo más grande, sino en haber demostrado que un modelo más pequeño puede hacer el mismo trabajo, abriendo la puerta a una IA más barata, más eficiente y más soberana.
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