La startup que quiere que los envases desaparezcan como la piel de una fruta
En un sector donde el plástico de un solo uso lleva décadas siendo la solución más barata, Notpla propuso algo tan sencillo como ambicioso: envases hechos con algas que desaparecen de forma natural. Su nombre es la abreviatura de “not plastic” y su filosofía consiste en ofrecer sustitutos directos del plástico, de modo que las marcas puedan cambiar de material sin rediseñar por completo su producción. Sus envases son biodegradables y compostables en casa, y se descomponen en un plazo de cuatro a seis semanas. Con sede en Londres y reconocimientos de primer nivel, se ha convertido en uno de los referentes europeos de la innovación en embalaje.
Su origen fue igualmente creativo: Rodrigo García González y Pierre-Yves Paslier se conocieron mientras estudiaban Ingeniería de Diseño e Innovación entre el Imperial College London y el Royal College of Art. Su primer proyecto fue Ooho, una burbuja comestible de algas que encapsula agua, y su vídeo se hizo viral. Ganó el premio SustainRCA en 2014 y entró en el acelerador Climate KIC. En 2019 nació la marca Notpla, con una identidad centrada en una misión clara: hacer que el envase desaparezca.
La progresión es contundente: de una burbuja comestible a una cartera completa de productos, que incluye recubrimientos para cajas de comida para llevar, sobres para salsas, pipetas para aceite, películas flexibles y papel de algas. Sus cajas ya han llegado a los consumidores a través de acuerdos con plataformas como Just Eat. En 2022 ganó el Premio Earthshot, dotado con un millón de libras, en la categoría “Construir un mundo sin residuos”, y en 2023 obtuvo el gran premio del Tom Ford Plastic Innovation Prize. Además, cerró una ronda Serie A de 10 millones de libras, liderada por Horizons Ventures con la participación de Astanor Ventures, Lupa Systems y Torch Capital. Sus productos cumplen además la definición europea de “no plástico”, al estar hechos con polímeros naturales sin modificación química.
Su ventaja competitiva no reside en inventar un material exótico, sino en haber convertido un material natural en una alternativa industrial al plástico, pensada sobre todo para el consumo rápido y en movimiento, donde más probable es que el envase acabe en el entorno.
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