IA para el preaviso de un posible ictus

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¿Y si una persona pudiera saber que tiene una alta probabilidad de sufrir un ictus en los próximos dos años? Un grupo de investigadores del Hospital Universitario de la Princesa de Madrid pretende predecirlo y prevenirlo. Para lo primero, ha diseñado un algoritmo que vaticina si un paciente va a desarrollar fibrilación auricular, la arritmia más común entre la población: el 20% de los mayores de 80 años la padece y una de sus consecuencias más graves puede ser un ictus. Para lo segundo, a Jesús Jiménez Borreguero y Alberto Cecconi, cardiólogos, a Guillermo J. Ortega, físico, y a Ancor Sanz, biólogo, todavía les queda trabajo por delante. De momento, ya han solicitado la patente de este primer estudio, que se ha publicado en la revista médica de cardiología Heart, publicación oficial de la Sociedad Cardiovascular Británica.

“La tecnología digital de hoy día permite reconocer más de 500 marcadores, cuando un cardiólogo solo puede ver 50 o 60. La mayoría de esos 500 marcadores son desconocidos para los cardiólogos”, subraya Ortega. Ese medio millar de marcadores se extraen en los 10 segundos que dura el electrocardiograma. Los electros tomados para el estudio “se han hecho en consulta o en preoperatorios y, por tanto, son reales. No es que se hayan hecho electros perfectos para el estudio”, explica Sanz. De ahí que resulte más sorprendente la detección de un posible ictus en el futuro próximo de una persona aparentemente sana.

Para hacer dicha predicción, solo es necesario el electrocardiógrafo de toda la vida. “Eso implica que todos los centro de salud podrían acceder a la prueba fácilmente, no hace falta tener un superordenador”, según Cecconi. Según su compañero biólogo, es una tecnología “muy barata”, con un coste en torno a los 50 céntimos por prueba. Podría desarrollarse incluso en una aplicación móvil. De hecho, a este grupo de médicos le gustaría introducirla en los relojes inteligentes. El problema es que estos dispositivos solo analizan una de las derivaciones recopiladas en un electrocardiograma. Las derivaciones son cada una de las “rayitas” del electro. “Vemos el corazón desde 12 sitios distintos, pero los relojes inteligentes solo miran una de esas derivaciones. Nuestro algoritmo está diseñado para las 12, pero, conscientes de que los relojes van a más, estamos desarrollando algoritmos para ver si también somos capaces de detectarlo con una sola”.

Este grupo de científicos ya ha comenzado el ensayo clínico de su estudio, es decir, la fase en la que se toma, además del electrocardiograma anónimo que hasta ahora analizaban, el historial clínico del paciente, de manera que “la precisión en la predicción va a ser mayor”. Calculan que los resultados del nuevo estudio podrían obtenerse en aproximadamente un año y medio. Borreguero insiste: “Tenemos que demostrar su utilidad clínica y ver qué podemos hacer, porque de nada sirve que yo le diga a un paciente que va a tener una fibrilación auricular dentro de un año si no puedo hacer nada para evitarlo. ¡Para eso le quito la angustia!”.

EL PAÍS (04/11/2021)

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