Una nueva previsión sobre el impacto de la inteligencia artificial vuelve a sembrar inquietud en Wall Street: la posibilidad de que la IA provoque una crisis económica en 2028. El análisis plantea que la automatización acelerada y la rápida adopción de modelos avanzados podrían generar una disrupción abrupta en el mercado laboral, la productividad y la estructura empresarial, con efectos potencialmente desestabilizadores.
La hipótesis parte de que la IA no solo incrementará la eficiencia, sino que podría sustituir a gran velocidad tareas cualificadas y empleos de alto valor añadido, afectando a sectores financieros, tecnológicos y de servicios profesionales. Este desplazamiento podría traducirse en tensiones sociales, caída del consumo y ajustes bruscos en mercados bursátiles que actualmente descuentan un crecimiento sostenido impulsado por la propia IA.
El temor no es tanto tecnológico como macroeconómico: si la productividad no compensa la destrucción de empleo o si las empresas no adaptan sus modelos de negocio con suficiente rapidez, podrían producirse desequilibrios similares a los vividos en anteriores burbujas tecnológicas. Algunos analistas advierten del riesgo de una sobrevaloración de compañías vinculadas a la IA, lo que aumentaría la vulnerabilidad ante una corrección abrupta.
No obstante, otros expertos consideran que la IA podría generar nuevas industrias, empleos y oportunidades, amortiguando el impacto negativo. El debate refleja la dualidad que rodea a esta tecnología: motor de crecimiento sin precedentes o detonante de una transformación demasiado rápida para el sistema económico actual.
elEconomista (23/02/2026)
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