Tras el Covid-19, ¿Cómo será comunicación política e institucional?

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¿Qué tienen en común grandes empresas del momento como Amazon, Netflix o Airbnb? Sus orígenes se remontan a tiempos de gran incertidumbre y, de hecho, se crearon tras un periodo de crisis para dar respuesta a determinadas necesidades de la sociedad. Las crisis son también oportunidades, y tras este cursillo acelerado de dos meses a dolor, las organizaciones públicas han encontrado la coyuntura para mejorar la comunicación.

La Covid-19 ha transformado el trabajo diario del personal de los gobiernos, desde los funcionarios a los cargos públicos y de confianza. Los departamentos de comunicación se han visto expulsados de su zona de confort y la mayoría ha tenido que improvisar y afinar sus sistemas para dar cumplimiento a la obligación de servicio público y de información a la sociedad. Pero esta situación también ha transformado por completo lo que los ciudadanos esperan de los gobiernos en términos de disponibilidad, accesibilidad, simplicidad y cercanía.

Los expertos no dudan de que los cambios también van a llegar a la comunicación y a la estrategia política. En una charla en el canal de podcast del consultor Isaac Hernández, el psicólogo Daniel Eskibel defiende que esta crisis va a suponer “una gran sacudida para la comunicación política y los hábitos políticos” porque “estamos descubriendo cantidad de cosas y modificando la forma de pensar”. “No sé cómo, ni cuándo ni hacia dónde” llegarán esos cambios “pero está pasando algo muy gordo que va a dejar consecuencias”, según Eskibel.

Tras el parón en seco, vamos caminando lentamente hacia esa “nueva normalidad”. Es difícil saber cómo va a ser la nueva normalidad de la comunicación política e institucional en una sociedad que hasta ayer tenía una cultura presencial y en la que de manera repentina la tecnología está dando forma a una realidad distinta.

En estos días, los gobiernos están dedicando la mayor parte de su tiempo a lidiar con la crisis sanitaria y sus consecuencias sociales y económicas. A menudo, crisis, recesiones o catástrofes naturales tienen un impacto drástico en la forma en la que trabajamos, nos comportamos y nos relacionamos. Y es precisamente en momentos difíciles cuando la innovación empieza a surgir con mayor fuerza, como hemos visto con las empresas que hoy están triunfando.

Por ello, y tras analizar las carencias pero también la capacidad de adaptación de las instituciones públicas, es el momento de detenerse y reflexionar sobre la tecnología y las soluciones digitales para conectar, comunicar e interactuar con los ciudadanos.

Merece la pena esa reflexión porque la incorporación de la tecnología y la modernización de los procesos en la comunicación institucional conecta e involucra a la organización con los ciudadanos, mejora la entrega de la información, facilita la gestión de trámites, incrementa la participación, genera feedback, aumenta el compromiso, y crea conciencia y confianza de los ciudadanos hacia sus gobiernos.

Huelva Información (10/05/2020)

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