El “Big Data” también está en el comportamiento de los animales

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Niels Molenaar y Timo de Winter son dos holandeses con algo en común: espíritu emprendedor. Con poco más que cientos de pegatinas de su empresa y un prototipo de su dispositivo se han ganado la atención de muchos visitantes en Computex, la feria tecnológica más importante de Taiwán. Su proyecto, Connecterra, pretende revolucionar el mundo agrícola aplicando al campo nuevas tecnologías como el internet de las cosas (IoT en sus siglas en inglés), el aprendizaje profundo y el uso de big data.

En el stand en el que Connecterra da a conocer su producto en Computex, Molenaar indica una de las razones que les han traído a la isla autogobernada: “Nosotros queremos hacer un montón de dispositivos, Taiwán es un buen lugar en el que encontrar algún socio que los pueda fabricar”. De momento su empresa cuenta con un solo aparato, que se conecta a las vacas a través de un collar –por ahora el único animal con el que trabajan-. El dispositivo, compuesto por una serie de sensores, es capaz de detectar los movimientos del rumiante, la manera en que mastica, su periodo de celo, etc.

Para los expertos del mundo agrícola puede que este producto no sea una sorpresa. Ya existen muchas tecnologías capaces de identificar la misma información. Molenaar, con un extenso currículum en el mundo agropecuario a pesar de su juventud, señala que el potencial de su producto está en “el procesado de la información, en el conocimiento. Estamos creando más información para los granjeros. Analizamos el comportamiento de la vaca, lo que come, a dónde va… y de esta manera conocemos con detalle su salud. Por ejemplo, podemos localizar si la vaca tiene un problema con su dieta e informar al granjero de que ésta necesita más fibra”.

La idea detrás de Connecterra está íntimamente ligada al aprendizaje profundo, una tecnología que permite al software desarrollado por la compañía interpretar de manera sencilla toda la información recibida por el hardware conectado al animal y predecir futuros escenarios. El siguiente paso para la startup, que sale al mercado a finales de año, será crear un ecosistema de productos interconectados aplicados al mundo agrícola.

Con el deseo de construir un sistema más equitativo para humanos y rumiantes, Molenaar apunta que “la diferencia entre una vaca bien cuidada y saludable y una que no lo está supone hasta 30 litros de leche producida al día. Si eres capaz de optimizar al animal desde el punto de vista de la salud, el granjero va a ganar en beneficios, el mundo disfrutará de más leche y las vacas tendrán más calidad de vida”.

El País (04/06/2016)

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2016/06/02/actualidad/1464867463_687621.html

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