La tecnología y la inteligencia artificial se han convertido en el principal motor del crecimiento de la riqueza mundial, pero sus beneficios están llegando de forma muy desigual. Según el Global Wealth Report 2026 de UBS, la riqueza personal global aumentó un 10,8% en 2025, su mayor crecimiento desde 2017, impulsada principalmente por el fuerte comportamiento de las bolsas y, especialmente, de las grandes compañías tecnológicas.
Sin embargo, este crecimiento se está concentrando en los hogares con mayor patrimonio. Mientras las grandes fortunas ligadas a empresas tecnológicas siguen aumentando a un ritmo récord, la riqueza mediana —la que representa mejor la situación del ciudadano medio— ha caído en muchos países. Actualmente, el 1,5% de la población adulta concentra ya el 48,4% de la riqueza neta mundial, lo que refleja un aumento de la desigualdad.
El informe explica que la diferencia radica en el tipo de activos que posee cada hogar. Quienes tienen gran parte de su patrimonio invertido en bolsa, especialmente en empresas de tecnología e inteligencia artificial, se han beneficiado del fuerte rally bursátil. En cambio, los hogares cuyo patrimonio depende sobre todo de salarios o vivienda han visto un crecimiento mucho más limitado.
Estados Unidos es el mejor ejemplo de esta tendencia. El país creó más de 440.000 nuevos millonarios en 2025, impulsado por el peso de sus empresas tecnológicas y la elevada participación de los hogares en los mercados financieros. España, por el contrario, mantiene una mayor dependencia del mercado inmobiliario, por lo que el impacto del boom tecnológico sobre la riqueza ha sido mucho menor.
La conclusión es clara: la inteligencia artificial está generando una enorme creación de riqueza, pero también está ampliando la brecha entre quienes participan en el crecimiento de los mercados tecnológicos y quienes dependen principalmente de rentas del trabajo o activos tradicionales.
Business Insider (01/07/2026)
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