La pandemia aumenta vertiginosamente la robotización

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Que la robótica iba, más tarde o más temprano, a formar parte de nuestras vidas era algo que sabíamos. Que estas máquinas llegarían a sustituir a personas, también. Pero siempre, como una suerte de esperanza cuasi utópica, se decía que los robots harían las tareas peligrosas y que su irrupción impelería la aparición de otros trabajos, en concreto, los de controlar al robot.

El año pasado, todavía en la era precoronavirus, Oxford Economics señaló en un informe que 20 millones de empleos de fabricación global podrían desparecer en 2030, debido a la automatización. Otra investigación de la Universidad de Oxford, titulada ‘The Future of Employment’ –bastante más actual–, estima que el 47% de los empleos están en riesgo de desaparecer gracias a –o por culpa de– la inteligencia artificial.

Es un hecho que la robotización se acelera y, también empieza a serlo, que la actual crisis hará que estos robots no sólo realicen tareas peligrosas, sino otras esenciales, dejando en la calle a millones de trabajadores y trabajadoras. Durante la pandemia no paramos de ver ejemplos de robots que sustituyen a personas. Repasemos algunos.

En un artículo publicado en Technologies Review, la revista digital del Instituto Tecnológico de Massachusetts -MIT por sus siglas en inglés-, nos presentan a algunos de estos robots que se han convertido en trabajadores esenciales. Los hay que han nacido en la pandemia, otros ya venían de antes. Es el caso, por ejemplo, de Tally, que con un alegre “¡Hola, soy Tally! ¡Controlo las existencias en las estanterías!”, se presenta a los clientes que se lo cruzan por los pasillos del supermercado Schnucks en St. Louis, Missouri (EE UU).

Los expertos en la materia de la Universidad de Texas y el Centro para la Búsqueda y Rescate Asistido por Robots han publicado las conclusiones de su análisis sobre el uso de robots durante la pandemia de la COVID. Encontraron máquinas que rociaban desinfectantes, que enseñaban casas, que paseaban perros… Pero, en el sector en el que hallaron más robots realizando trabajos esenciales es en el ámbito sanitario: desinfección, entrega de suministros, triaje.

Hasta ahora, apuntan en el mismo artículo del MIT, Moxi, un robot que trabaja en dos hospitales de Texas y se dedica a llevar de un lado a otro muestras de laboratorio. El objetivo, dicen sus creadores de Diligent Robots, es que comience a actuar en las UCIs. ¿Por qué? Para acelerar y simplificar el trabajo que ahora hacen personas y para el cual necesitan llevar todo tipo de equipos de protección.

Moxi, explican sus ‘padres’, evitará que los enfermeros y enfermeras se pasen el día buscando productos y puedan dedicar ese tiempo a cuidar a los enfermos. Ojalá esto fuera verdad. El riesgo evidente que ven quienes no comparten esta idílica visión es que la llegada de los robots termine con despidos en pro de abatatar costes. Amazon también ha puesto robots a funcionar. Scout es eléctrico, autónomo, tiene seis ruedas y es capaz de llevar un paquete “a ritmo de caminata”. Dice en Technologies Review Brian Freeman, que ha defendido a 72 empleados de Amazon, que estos deben pasarse el día agachándose para levantar cajas, lo que les hace sufrir importantes daños en la espalda. Los trabajadores de Amazon, subraya con crudeza, “son una especie de robots humanos”. A los almacenes de esta macrocompañía han llegado Pegasus, Xanthus o Kiva, robots capaces de transportar las cargas más pesadas.

El Centro de Aprendizaje Técnico Industrial (InTech) es un lugar en el que se forma a las personas para el día –parece que cada vez más cercano– en que los robots realicen trabajos esenciales. El asistente de formación es Steve Ward, que les da un consejo a los alumnos: “Quedaos en trabajos que después vayan a hacer los robots. Tenéis que ser la persona que arregla el robot. Eso es seguridad laboral y buenos sueldos”.

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