2035, la tumba para los coches de combustión

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Bruselas extiende el certificado de defunción para los vehículos de gasolina, diésel e híbridos. A partir de 2035 no se permitirá la matriculación de ningún coche nuevo de estas características en la Unión Europea. De hecho, no estará autorizada ya su producción, lo que coincide con el horizonte que se han marcado grandes marcas europeas, como la alemana Volkswagen o la sueca Volvo, para abandonar definitivamente los motores de combustión interna y jugárselo todo a la carta de las cero emisiones. La ruta alternativa –con la perspectiva de este 2021 y salvo revolución tecnológica– solo contempla ya dos bifurcaciones: electrificación o hidrógeno.

Y aunque en la práctica no supone el veto a la circulación de los vehículos ‘no verdes’ que se hayan vendido con anterioridad a la fecha de referencia, sí tiene un componente disuasorio. Primero por el efecto psicológico de que marcar un año para ‘el final’. Pero, además, porque el transporte por carretera entrará en un nuevo régimen de comercio de emisiones (como el sector aéreo o el de la navegación). Consumir CO2 tendrá un coste. Y eso hace previsible una tasa que incrementará el precio de los combustibles. En definitiva, saldrá caro seguir al volante de un coche al uso. Incluso, el híbrido, que se había planteado como modelo de transición también se condena.

Esta cuenta atrás para la automoción convencional destaca entre las medidas concretas que lanzó ayer la Comisión Europea para pisar el acelerador en la lucha contra el cambio climático. Deberán aún ser negociadas con el Parlamento Europeo y, posteriormente, aceptadas por los Veintisiete que en este asunto tienen muy marcadas sus distintas sensibilidades. Es decir. al menos dos años por delante para hacerse realidad.

El plan incluye un voluminoso paquete legislativo que pretende guiar a la UEhacia la reducción en un 55% de sus emisiones de CO2 en 2030 con el reto de alcanzar la plena neutralidad climática en 2055. «Seremos el primer continente que presenta una arquitectura legal para cumplir con nuestras ambiciones», destacaba la presidenta del Ejecutivo comunitario, Ursula von der Leyen sobre el que quizás sea el conjunto de normas y proyectos más ambicioso del mundo sobre cambio climático.

Que toca absolutamente todo. Transformando la economía, la forma de vida y los hábitos de consumo de los europeos. Al menos doce proyectos encima de la mesa que conllevarían desde ese fin de los vehículos de combustión o los vuelos de corto rango, hasta duplicar el uso de las energías renovables, mejorar los sistemas de ahorro energético en edificios o nuevos impuestos.

El punto de partida para el transporte por carretera es la imposición de estándares de emisiones mucho más estrictos. Se exige así una reducción promedio de gases contaminantes en los vehículos que salgan de las cadenas de montaje del 55% en los próximos nueve años. Para entonces (2030) se espera que ya haya al menos treinta millones de coches-cero circulando por la tupida red viaria europea. El corte definitivo llegaría un lustro después. «Todos los automóviles nuevos a partir de 2035 serán de cero emisiones», se subraya.

EL CORREO (14/07/2021)

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