Nanorobots de ADN habitarán en el cuerpo para sanarlo

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La idea de tener robots microscópicos circulando en el interior de nuestro cuerpo puede sonar a peli de ciencia ficción de Dennis Quaid, pero en realidad es una tecnología que lleva desarrollándose en los laboratorios de nanotecnología desde hace ya varios años. Estos ‘nanobots’ no están hechos con circuitos electrónicos ni tienen motores para desplazarse, se construyen a base de ADN. En este caso los ácidos nucleicos no llevan información genética, sino que funcionan como bloques de Lego que se van juntando unos con otros para construir una estructura.

Estas estructuras pueden tener muchas formas y su disposición hace que reaccionen de una manera determinada con nuestro cuerpo. Esto lo utilizan los científicos para programarlas y que sean capaces de realizar tareas simples como colocar componentes eléctricos microscópicos o llevar medicamentos directamente a las células cancerígenas. El problema hasta ahora estaba en que los investigadores solo podían diseñar ‘nanobots’ muy pequeños y eso les impedía formar estructuras del tamaño suficiente como para llevar a cabo tareas más complejas.

Pero la universidad australiana UNSW, en colaboración con científicos del Reino Unido, ha dado con la solución y ha presentado un método por el que estas moléculas biológicas se pueden unir unas con otras para formar estructuras mayores. El Dr. Jonathan Berengut, uno de los descubridores, compara esta técnica con la forma en que las distintas piezas de la armadura de Ironman se ensamblan cuando Tony Stark lo requiere. Una vez hecho su trabajo, estas estructuras se podrían separar para facilitar su eliminación de nuestro organismo.

El Dr. Berengut mantiene que este descubrimiento sienta las bases de la arquitectura de los robots de ADN y es fundamental para el desarrollo de nuevos nanomateriales, nanocomponentes electrónicos y nanomedicinas. En particular hace referencia a la creación de estructuras lo suficientemente grandes como para curar una herida o eliminar los bloqueos arteriales.

Las últimas tres décadas han supuesto un gran avance en este campo y además del ADN hay otros métodos muy prometedores que utilizan proteínas, liposomas o polímeros como materiales de construcción para sus ‘nanobots’. Las posibles aplicaciones prácticas son muchas; como la ingeniería de tejidos, la instalación de biosensores para la prevención de enfermedades o los aparatos de diagnóstico microscópicos que ayuden a los médicos a tomar sus decisiones. Ya hay varias compañías privadas que venden productos de nanoterapia, se trata de un mercado en auge que se estima que supere los 288 mil millones de euros para 2025. En la actualidad hay varios obstáculos para que esta tecnología esté totalmente extendida. Por un lado, está la dificultad que existe hoy en día para producir estos tratamientos de nanoterapia a gran escala. Por otro, la falta de regulación y de estándares de control de calidad, eficiencia y seguridad por parte de las administraciones estatales. A pesar de que tanto la Food and Drug Administration americana como la Agencia Europea del Medicamento ya han dado pasos en ese sentido el gran reto ahora es consolidar una estrategia a nivel mundial. Esperemos que esto suceda pronto y que en pocos años podamos ir a la farmacia a comprar ‘nanoalbañiles’ que nos tapen los agujeros de los tabiques o ‘nanofontaneros’ que nos desatranquen las cañerías.

EL CONFIDENCIAL (21/02/2021)

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