Nanomaterial para que gafas corrientes dispongan de visión nocturna

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La imagen que tenemos de la visión nocturna proviene de películas de Hollywood, en las que se muestran enormes dispositivos, normalmente llevados por soldados para detectar la presencia de enemigos en la oscuridad con una tonalidad verdosa y de ciencia ficción.

En la vida real, esa tecnología ya ha sido superada. Investigadores de la Australian National University (ANU), liderados por la Dra. Rocio Camacho Morales, ha conseguido crear una lámina capaz de crear gafas de visión nocturna de manera sencilla y barata, sin necesidad de grandes aparatos y cascos.

El resultado de la investigación es una película que puede integrarse en unas gafas convencionales modificadas, para ganar visión nocturna de manera instantánea y sin más complicaciones. Estas gafas nos permiten “ver la luz infrarroja”, que está fuera del espectro visible para el ojo humano, convirtiéndola a luz visible sólo con pasar a través de la película, y con la aplicación de un rayo láser que puede ir integrado en el marco de las lentes.

La clave del desarrollo ha estado en la tecnología de nanocristales, en la que el equipo lleva ya años trabajando; cada una de estas partículas son tan pequeñas que son capaces de afectar a los fotones que pasan a través de la película, convirtiéndolos desde la luz infrarroja a fotones de alta energía, en el espectro visible.

La película de nanocristales resultante es varios cientos de veces más fina que un pelo humano y, por lo tanto, es ligera y no afecta al grosor de las gafas. Más importante es que los prototipos ya fabricados son fáciles de producir y por lo tanto, baratos, lo que apunta a un futuro optimista para la adopción de esta tecnología.

El camino empezó en el 2016, cuando el equipo consiguió producir uno de los nanocristales por vez primera en un panel de cristal; desde entonces, se ha centrado en desarrollar hileras de nanocristales que modifique los fotones de la manera adecuada.

La gran ventaja de este desarrollo es que puede ser aplicada a cristales corrientes como las de cualquier gafa, como un filtro que hace visible la oscuridad; o en palabras de Camacho, “hacer lo invisible, visible”.

El equipo espera que, en el futuro, se aplicará a gafas convencionales usadas a diario, y los usos son numerosos; podríamos usarlas para volver a casa de noche de manera segura o para vigilar si algo ha entrado en nuestro jardín sin encender las luces. Es de esperar que también sea muy deseado por fuerzas de seguridad, policías y militares para realizar operaciones de noche sin la necesidad de pesados aparatos.

EL ECONOMISTA (17/06/2021)

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