Larry Fink, CEO de BlackRock, ha advertido sobre una severa escasez de capital para financiar el desarrollo de la inteligencia artificial, un fenómeno sin precedentes en sus 50 años de trayectoria. El problema principal radica en la colosal inversión que requieren los centros de datos, la red eléctrica y el suministro energético, más allá de la simple compra de chips y GPU (que representan solo el 40% del coste total).
Se estima que EE. UU. necesitará entre 7 y 9 billones de dólares para levantar la infraestructura necesaria. Esta gigantesca demanda coincide con un entorno de tipos de interés más altos durante más tiempo, lo que incrementa el coste de financiación. Ante este reto, BlackRock planea diseñar nuevos instrumentos financieros y estructuras para titulizar activos como los procesadores, apoyándose en el capital privado para distribuir riesgos.
Fink también alertó sobre la concentración de poder, señalando el peligro de que solo cinco o siete grandes tecnológicas acaparen la producción global de procesadores. Asimismo, se destacó que este contexto de dinero caro ha devuelto un gran atractivo a la renta fija, permitiendo a los inversores obtener ingresos significativos sin necesidad de asumir excesivos riesgos en renta variable.
Business Insider (15/10/2026)
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