Intel, listo para competir con Apple y ARM

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Tras varios años enfocado a negocios secundarios, como redes 5G, vehículos autónomos o la electrónica vestible, Intel parece decidida a dar un giro de 180 grados y plantar cara al avance de ARM y Apple en su terreno favorito, el mercado de procesadores. En un evento virtual, el nuevo CEO de la compañía, Pat Gelsinger, ha perfilado esta nueva estrategia, que incluye romper con dos grandes tabúes que hasta ahora han regido el rumbo de la compañía.

El primero es que Intel parece abierta por primera vez a fabricar procesadores de otras compañías en sus fábricas. Hasta ahora estas plantas sólo fabricaban procesadores diseñados por la propia Intel. Estos procesadores dominan el mercado de la informática tradicional pero no están presentes en los móviles, que usan chips basados en una arquitectura diferente, ARM, y que fabrican por otras empresas, como Samsung o la taiwanesa TSMC.

La noticia ha sorprendido porque se produce justo en una semana en la que Intel ha lanzado una campaña publicitaria burlándose de los ordenadores de Apple, que desde el pasado año han comenzado una transición a procesadores también basados en ARM. Los primeros ordenadores con estos nuevos chips han recibido buenas críticas por su potencia y bajo consumo, y eso parece haber tocado una fibra sensible en Intel.

Gelsinger asegura que esta rivalidad es parte de una sana competencia y que espera que Apple sea una de las compañías que considere sus fábricas en el futuro para fabricar sus chips, aunque sean procesadores basados en la arquitectura rival. Intel también parece interesada en llevarse el negocio de otras marcas importantes, como Qualcomm, Google, IBM o Microsoft, que ahora dependen como Apple de la compañía taiwanesa TSMC para fabricar sus chips.

La compañía invertirá 20.000 millones de dólares en abrir nuevas plantas de producción y expandir las ya existentes para hacer frente a la demanda. Serán fábricas, además, ubicadas en EE.UU., una decisión que tiene un calculado beneficio geopolítico. China está avanzando a gran velocidad en la fabricación de semiconductores justo cuando EE.UU. necesita empezar a rebajar su dependencia del país asiático en el mercado de la electrónica y las comunicaciones.

El segundo tabú es que Intel permitirá a terceras empresas fabricar chips basados en su arquitectura X86. Hasta ahora sólo licenciaba algunas de las patentes y tecnologías a un número contado de compañías, como AMD, y en parte sólo para rebajar la tensión con los organismos reguladores que vigilan la libre competencia en el mercado.

A partir de ahora, la estrategia será mucho más abierta. Intel licenciará el núcleo completo de su arquitectura, como hace ARM, por ejemplo. Esto quiere decir que empresas como Microsoft o Google podrán diseñar sus propios chips sin tener que abandonar el juego de instrucciones que usan hoy en día los procesadores Core iX o muchas de las tecnologías gráficas, de IA o transferencia de datos asociadas a ellos.

Con este movimiento, Intel podría frenar la tendencia de la migración a ARM que también ha empezado a notarse en el negocio de los PC convencionales o el mercado de los servidores. Se trata sólo de primeros pasos nada tan ambicioso como la transición de los Mac de Apple, por ejemplo, pero amenaza un negocio sin el que Intel tendría muy complicado sobrevivir.

EL MUNDO (25/03/2021)

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