La tecnología llega a las escuelas del ámbito rural

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Fernando Fernández es desde hace siete años el director del colegio público Rioturbio y durante todo ese tiempo se ha negado a acomodarse. Ha invertido parte de su tiempo libre en formarse en nuevas tecnologías para modernizar las pedagogías del centro, el único colegio de Rioturbio, un pueblo de la cuenca minera asturiana con 900 habitantes. “Los niños ya no aprenden como antes y los profesores no les podemos dar la espalda y seguir a lo nuestro”.

Rioturbio es uno de los 30 colegios públicos de 13 comunidades autónomas dentro del proyecto Smart School, en el que colaboran el Ministerio de Educación y Samsung desde hace tres años para dotar a las escuelas de tabletas y medir el impacto de los dispositivos en el aprendizaje. Solo los alumnos de cuarto, quinto y sexto disponen de tabletas y este año el centro ha comprado cinco robots Lego para enseñar a programar con el dinero que reciben de la Consejería de Educación.

Para el próximo curso la Administración costeará la instalación de la fibra óptica en su red de escuelas rurales. “Pasó con las pizarras digitales, las distribuyeron por todos los centros y no las aprovechamos porque no estábamos formados. Cada escuela tiene que liderar el cambio a su ritmo”, opina el director del colegio Fernando Fernández.

La tecnología también conlleva modificar los métodos de evaluación. Los profesores de Rioturbio utilizan aplicaciones como Kahoot para medir el conocimiento de los estudiantes, una herramienta con formato de juego que permite crear cuestionarios e introducir vídeos y audios. La autoevaluación, en la que los estudiantes valoran su progreso, es otra de las novedades. Los docentes de ese centro dedican 70 horas al año a formarse con los cursos del Instituto Nacional de Tecnologías Educativas y Formación del Profesorado (INTEF).

NTEF y Samsung han formado a 18 profesores de toda España para que visiten los colegios y guíen su transformación. Raúl Vela, director del colegio Agapito Marazuela, en el Real Sitio de San Ildefonso, es uno de ellos. “Lo principal es cambiar la mentalidad de los docentes, que están acostumbrados a explicar los contenidos y verlos volcados en un examen. La tecnología rompe con eso, tumba sus esquemas”, señala. Investigar, buscar datos y hacer un seguimiento de las tareas son, según Vela, las funciones esenciales de las tabletas. En su centro han retirado los libros de texto en 16 grupos de primaria; solo mantienen los de inglés y música.

El País (01/07/18)

https://elpais.com/tecnologia/2018/06/26/actualidad/1530024895_059903.html

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