Aunque los volúmenes de impresión en oficinas se han recuperado parcialmente desde la pandemia, no han vuelto a los niveles previos y siguen descendiendo por la creciente digitalización de los flujos de trabajo. En este contexto, los proveedores de servicios de impresión gestionados (MPS) deben diversificar sus servicios para mantener su relevancia y asegurar ingresos sostenibles.
Una vía de diversificación viable es la impresión de etiquetas, una transición más sencilla que expandirse hacia servicios de TI. Las impresoras de etiquetas térmicas, utilizadas en sectores como retail, sanidad, logística y fabricación, no requieren tinta ni tóner, lo que reduce costes y permite una producción eficiente a gran escala.
Este mercado está en pleno crecimiento, impulsado por:
El auge del comercio electrónico.
La mejora de la gestión logística y el uso de etiquetas inteligentes integradas con sistemas de seguimiento.
Nuevas regulaciones europeas, como el pasaporte digital de productos del Pacto Verde, que exigirán etiquetas con información detallada.
La dependencia de estas impresoras es crítica, ya que son esenciales para operaciones clave. Sin embargo, cerca del 20% de estos dispositivos están obsoletos, con firmwares anticuados, sin capacidad de administración remota ni recopilación de datos útiles.
Este contexto representa una oportunidad clara para los proveedores de MPS, que pueden aprovechar su experiencia en impresión para ofrecer soluciones en entornos industriales, almacenes, hospitales y plantas de producción, accediendo a nuevos nichos sin salir de su ámbito de especialización.
IT USER (21/05/2025)
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