El cerebro, capaz de todo con o sin la ayuda del cuerpo

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Un tetrapléjico ha logrado mover los brazos y las piernas gracias a un exoesqueleto que controlaba desde su cerebro. Según los científicos, se trata de unos resultados “prometedores”, aunque hay mucho que perfeccionar.

Thibault perdió la movilidad de las cuatro extremidades hace cuatro años, pero acaba de ser capaz de moverlas otra vez gracias a un exoesqueleto que controlaba con su mente. Este hallazgo ha sido publicado en la revista The Lancet y es fruto de la investigación de un grupo de científicos franceses.

Este exoesqueleto, una especie de armadura motorizada fruto de diez años de investigación, funciona con unos electrodos implantados en el cráneo que “captan las señales enviadas por el cerebro y las traducen en señales motoras”, ha explicado a BBC News Alim-Louis Benabid, profesor emérito de la universidad Grenoble Alpes. El equilibrio es, por ahora, el gran problema a resolver en este tipo de experimentos

Según Benabid, en las personas que han sufrido una fractura en la columna vertebral y han perdido la movilidad en sus extremidades “el cerebro sigue siendo capaz de generar las órdenes que en general hacen que se muevan brazos y piernas, pero no hay nadie que las ejecute”.

El caso de Thibault es una “prueba de concepto”: los investigadores mostraron que era posible captar correctamente esta actividad eléctrica de forma continua y transmitirla casi a tiempo real y sin cables hacia el ordenador, que las descodifica. Al joven le implantaron unos electrodos, que traducen las señales cerebrales de los movimientos que piensa el paciente y envía órdenes al exoesqueleto para realizarlos, hace algo más de dos años y se ha estado entrenando en casa durante meses con un simulador.

Tuvo que realizar diversas tareas mentales para entrenar al algoritmo para que comprendiera sus pensamientos y pudiera ir aumentando el número de movimientos que podía realizar. “Tuve que reaprender poco a poco”, ha reconocido Thibault

Aun así, todavía queda un largo camino por recorrer antes de que este exoesqueleto pueda utilizarse en el día a día, ya que, por ejemplo, en la prueba, el exoesqueleto estaba colgado del techo, pues el equilibrio es uno de los puntos débiles de todas las estructuras de este tipo.

Por el momento, otros tres pacientes han comenzado a usar el nuevo sistema y el próximo objetivo es resolver ciertos problemas, como el hecho de que puedan coger objetos con la mano o el de permitir a la persona caminar y guardar el equilibrio por sí misma, sin tener que usar el sistema de suspensión desde el techo.

El Confidencial (04/10/2019)

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