El encarecimiento acelerado de los chips de lógica y memoria vinculados a la inteligencia artificial se está convirtiendo en una nueva fuente de inquietud entre los analistas de Wall Street. Julia Hermann, estratega de mercado global en New York Life Investment Management, sostiene que este fenómeno (al que denomina “chipflación”) representará la próxima gran prueba para la solidez del sector de la IA.
Según Hermann, las grandes compañías de hiperescala se encuentran ante una disyuntiva compleja: deben gestionar simultáneamente el alza en los costes de los componentes, precios de chips cada vez más elevados y facturas energéticas crecientes, todo ello mientras el retorno de sus inversiones en IA sigue proyectándose a varios años vista. La estratega considera que este contexto pondrá a prueba la paciencia de los inversores, quienes hasta ahora han tolerado la volatilidad confiando en el potencial futuro del sector.
Las acciones de semiconductores han sufrido caídas recientes pese a que los resultados trimestrales han superado ampliamente las expectativas, señal de que el mercado está empezando a escrutar con más rigor la sostenibilidad económica del boom de la IA. Hermann destaca especialmente el comportamiento de los mercados asiáticos como indicador de alerta, citando el índice surcoreano de precios de exportación de memoria DRAM: mientras en ciclos anteriores el crecimiento interanual de los precios de memoria tocaba techo en torno al 100%, actualmente ronda el 370%.
La estratega subraya que el encarecimiento de los chips funciona como arma de doble filo: refleja una demanda robusta, pero también eleva significativamente los costes de las empresas que invierten en infraestructura de IA, lo que podría frenar el ritmo de expansión del sector si la tendencia se mantiene.
Business Insider (21/07/2026)
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