La startup Atomic-6 ha enviado al espacio el primer prototipo de Space Armor, un escudo para proteger los satélites de la basura espacial sin generar nuevos fragmentos. Viaja en la nave Starburst-1 de Portal Space Systems, lanzada en un Falcon 9 de SpaceX, y sus ingenieros esperan que reciba algún impacto para estudiar su comportamiento por telemetría.
El reto son los fragmentos pequeños, imposibles de rastrear. Según la ESA, hay más de 65.000 objetos mayores de 10 cm, unos 1,5 millones de entre 1 y 10 cm y alrededor de 230 millones de entre 1 mm y 1 cm. Una esfera de aluminio de 3 mm a 7 km/s concentra una energía comparable a la de una bala.
Los escudos Whipple, usados desde 1946, son pesados y generan más fragmentos, lo que alimenta el síndrome de Kessler. Space Armor, en cambio, combina fibras en una matriz de resina: su versión Lite es un 30% más ligera y un 15% más fina, ha retenido en laboratorio impactos a más de 25.700 km/h sin generar fragmentos y es transparente a la radiofrecuencia.
Si la prueba en órbita sale bien, la compañía buscará desplegar la armadura a mayor escala.
Xataka (27/10/2026)
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