Tráfico de chips por su escasez

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Oficiales chinos han capturado a un traficante que llevaba 256 procesadores de Intel pegados al cuerpo, en un intento de saltarse el control de aduanas como si fuese un alijo de estupefacientes. Pero así está la demanda de chips.

Lejos de ser una ocurrencia inusual, los indicios apuntan a que este tipo de contrabando se está volviendo muy habitual. Sólo en las dos últimas semanas, China ha requisado más de 300 chips de esta manera, en dos incidentes separados.

El más sorprendente fue el de un conductor que intentó cruzar la frontera entre Hong-Kong y Macao. Los agentes se dieron cuenta de que estaba demasiado nervioso, y actuaba de manera extraña, según informa KHEPC; la primera reacción en ese caso es sospechar que estaría llevando algún tipo de droga encima, normalmente envuelta en plástico alrededor del cuerpo.

Y en efecto, los agentes encontraron paquetes envueltos de esa manera, tanto en las piernas como en el pecho; pero no era droga, sino procesadores de marca Intel. Y no unos cualquiera: estamos hablando de los mejores modelos de la décima generación Intel Core, los i7-10700 y los i9-10900K.

Dos semanas después, sucedió un intento similar de tráfico de hardware, cuando los agentes pararon a un conductor de camión que llevaba 52 procesadores ocultos entre los asientos. Se descubrió después de haber detectado actividad sospechosa entre los vehículos que estaban a la espera de cruzar la aduana. Eso puede indicar que no se trataba de un caso único, y que estos componentes realmente son tan codiciados que ha nacido un mercado negro especializado en su tráfico ilegal.

En total, los 304 procesadores requisados de esta manera tendrían un valor en el mercado de 800.000 yuan, más de 104.000 euros. Estos son modelos de gama alta, que siguen siendo punteros en rendimiento en un solo núcleo; por lo tanto, son especialmente buenos para videojuegos y determinadas tareas de computación. Pero es muy probable que estos procesadores hubiesen acabado en granjas de criptomonedas; los procesadores son más fáciles de conseguir que las tarjetas gráficas, que son idóneas para el tipo de cálculos necesarios.

Este tráfico ilegal también es el resultado de una carencia mundial de componentes, que está afectando a todo el sector tecnológico; se sospecha que algunos dispositivos nuevos muy esperados no han podido ser lanzados al mercado aún por falta de chips, y los que sí han llegado son difíciles de encontrar en las tiendas. A eso hay que sumar que la demanda está en su punto más alto en los últimos años, especialmente en el sector de los ordenadores.

EL ECONOMISTA (12/07/2021)

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