Lilium, los pros y los contras de los taxis voladores

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En el interior de un hangar de avión a unos 30 kilómetros del Centro de Munich, Daniel Wiegand levantó la puerta de un prototipo que, dijo, sería uno de los primeros taxis voladores del mundo.

Se muestra evasivo sobre el costo de su construcción — “varios millones”, dice. Pero promete que en espacio de cinco años, una flotilla de ellos podría ofrecer un traslado de 10 minutos y 70 dólares de Manhattan al Aeropuerto Internacional Kennedy, que puede tomar una hora o más en autopistas llenas de tráfico.

Wiegand, de 34 años, es el director ejecutivo y fundador de Lilium, una de las empresas nuevas más prometedoras y herméticas en la carrera global por construir una aeronave totalmente eléctrica que transportará a pasajeros sobre las ciudades.

Crecen rápidamente las expectativas de que los taxis aéreos serán una realidad en los próximos años. Al menos 20 compañías están en el mercado, que Morgan Stanley estima superará los 850 mil millones de dólares para 2040.

Larry Page, el multimillonario cofundador de Google, está respaldando a Kitty Hawk, una compañía operada por los primeros ingenieros que trabajaron en el auto autónomo de Google. Boeing y Airbus tienen proyectos en proceso.

Empresas automotrices, entre ellas Daimler, Toyota y Porsche, están invirtiendo en el sector. Uber está desarrollando un servicio de taxi aéreo.

Pero construir jets durables a un costo razonable aún presenta retos de ingeniería y técnicos. Y a los reguladores, que necesitarán evaluar las preocupaciones de seguridad, les espera un largo proceso.

La aeronave de Lilium es menos un auto volador estilo los “Supersónicos” y más un planeador, con un cuerpo de fibra de vidrio y una envergadura de ala de 11 metros. Al igual que varios otros taxis voladores en desarrollo, es impulsado por batería, con un alcance de 300 kilómetros por carga y una velocidad máxima de alrededor de 300 kilómetros por hora. En el interior de la cabina ovalada habrá con el tiempo asientos mullidos y otras comodidades para cuatro pasajeros y un piloto.

Los motores están dispuestos al interior de cuatro alas con pestañas que giran de manera que la aeronave puede despegar y aterrizar verticalmente como un helicóptero. Pero es más silencioso que un helicóptero, así que potencialmente podría aterrizar en áreas tradicionalmente vetadas para aeronaves.

Los costos de los jets finalmente podrían caer a varios cientos de miles de dólares cada uno, dijo Wiegand. Y con menores costos de mantenimiento, puesto que hay menos componentes mecánicos, los traslados deben costar más o menos lo mismo que un traslado en Uber o taxi terrestre.

Eric Allison, director del esfuerzo de taxis aéreos de Uber, dijo que los obstáculos tecnológicos eran menos complejos que para los vehículos autónomos; hay menos tráfico en el aire y las primeras generaciones de la aeronave tendrán pilotos. Aún así, dijo Allison, ninguna compañía ha recibido certificación del gobierno para volar comercialmente.

Los reguladores podrían retrasar el desarrollo limitando el número de despegues y aterrizajes en las rutas. Un accidente fatal y la demanda podría desaparecer.

Lilium, que ha recaudado más de 100 millones de dólares de inversionistas, ha dicho poco públicamente más allá de dar a conocer unas cuantas especificaciones de ingeniería y declarar que para 2025 estará trasladando clientes.

Nadie ha volado en el jet de Lilium aún, pues las pruebas se realizan remotamente desde tierra. Pero Wiegand, quien empezó a volar planeadores a los 14 años, promete ser uno de los primeros.

Clarín (22/11/2019)

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