La paradoja de la tecnología: mejora la eficiencia energética pero contamina

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Internet y todo lo que nos permite hacer el mundo digital nos ha cambiado la vida, y se han abierto un sinfín de posibilidades impensables hasta su aparición y crecimiento. Ahora bien, esa actividad también tiene unas consecuencias para el medio ambiente, pues la ingente cantidad de datos que se generan y almacenan cada día llevan aparejado un consumo energético muy importante.

Una simple acción como buscar en Google contamina, y más de lo que podamos pensar. De hecho, se calcula que 100 búsquedas requieren casi la misma energía que una bombilla tradicional de 60W durante 30 minutos. Esto, visto con estas cifras, puede parecer poco, pero si lo extendemos a 40.000 búsquedas por segundo, que es una de las estimaciones, da como resultado más de 1,2 billones de búsquedas por año, que equivaldría a unas 250.000 toneladas de CO2. Ahí es nada. Y esto solo es Google y con cifras que van cada año en aumento.

A esto habría que sumarle todo lo demás, pues solo con el smartphone el tráfico y necesario almacenamiento de datos es gigantesco, por no hablar de los millones de objetos conectados que nos rodean, y cuyo crecimiento se prevé exponencial.

Como ciudadanos tenemos que ser conscientes de que nuestro uso de los datos tiene un impacto en la sostenibilidad, pero también las empresas tienen un largo y vital trabajo por delante al respecto. Así, desde Schneider Electric, empresa que ofrece soluciones digitales energéticas y de automatización para lograr una mayor eficiencia y sostenibilidad, sostienen que la concienciación del sector IT es crítica de cara a luchar contra el cambio climático aunque, al mismo tiempo, no hay que olvidar que la digitalización y el potencial que nos brindan las distintas tecnologías también son, precisamente, la llave hacia un futuro marcado por una energía más eléctrica, descentralizada y descarbonizada. En el equilibrio y optimización estará la clave.

Parece ser que, por fin, nos hemos dado cuenta de que la sostenibilidad no es una opción, sino un camino innegociable si queremos que nuestro planeta tenga futuro. Y en este contexto, para las empresas ocurre lo mismo. “Nadie puede negar hoy que estamos en una situación de emergencia climática”, afirma Raquel Espada, vicepresidenta de Estrategia EMEAS Energy & Sustainability Services en Schneider Electric. Y se habla de que en 2040 la demanda energética aumentará hasta un 40% fruto de la creciente conectividad. Entonces, ¿cómo manejar la situación? Espada apunta a que “nos encontramos con una de las mayores paradojas de nuestro tiempo: cómo lograr un crecimiento de las economías y las empresas reduciendo el uso de los recursos y el impacto medioambiental”.

En este contexto, acuerdos como el de París han abierto un hilo de esperanza (no todo está perdido), y las empresas se están poniendo a trabajar para “alcanzar objetivos climáticos más ambiciosos, en consonancia con la limitación del aumento de la temperatura mundial a 1,5º por encima de los niveles preindustriales y la consecución de emisiones netas nulas a más tardar en 2050”, expone Espada.

Byzness (06/03/2020)

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