Las plataformas de reparto a domicilio como Glovo, Uber Eats y Just Eat están perdiendo alrededor del 7% de su negocio en restauración debido a la falta de repartidores, un problema que está afectando tanto a la capacidad operativa como a los tiempos de entrega y a la disponibilidad de pedidos en determinadas franjas horarias.
El déficit de riders se produce en un contexto de cambios regulatorios y mayores exigencias laborales, que han incrementado los costes y reducido la flexibilidad del modelo. La adaptación a nuevas normativas laborales ha obligado a las compañías a reestructurar su sistema de contratación, lo que ha provocado tensiones en la oferta de repartidores en momentos de alta demanda.
Para los restaurantes asociados, esta situación se traduce en menos pedidos gestionados, cancelaciones y posibles pérdidas de facturación, especialmente en fines de semana o picos de consumo. En un mercado altamente competitivo y con márgenes ajustados, cualquier reducción en la capacidad de reparto impacta directamente en los ingresos.
Las plataformas trabajan en fórmulas para reforzar su red de repartidores, mejorar incentivos y optimizar rutas mediante tecnología y algoritmos de asignación, pero el equilibrio entre rentabilidad, cumplimiento normativo y disponibilidad operativa sigue siendo uno de los grandes retos del sector del delivery en 2026.
elEconomista (18/02/2026)
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