Stripe construye su propia blockchain y quiere ser el nuevo SWIFT del mundo

Stripe procesa 1,9 billones de dólares en pagos al año. Ha ayudado a crecer a más empresas tecnológicas que ninguna otra infraestructura financiera de la historia. Y ahora quiere ir más lejos: rediseñar el sistema, no solo conectarse a él.
En febrero de 2026, la compañía de los hermanos Collison publicó su carta anual con un anuncio que pasó desapercibido para mucha gente pero no para el sector financiero: el lanzamiento de Tempo, una blockchain propia de capa 1, desarrollada junto a la firma de inversión Paradigm. No es un proyecto de laboratorio. Tiene detrás a Deutsche Bank, Revolut, Shopify, Visa, Nubank, OpenAI y Standard Chartered. El objetivo es construir la infraestructura de pagos del futuro: una red neutral, programable y abierta que funcione donde SWIFT falla —en rapidez, coste y horario.
El contexto es importante. El volumen de pagos con stablecoins, divisas digitales ancladas al dólar, se duplicó en 2025 hasta los 400.000 millones de dólares, y el 60% fue entre empresas. Las stablecoins liquidan en segundos, cuestan una fracción de una transferencia bancaria internacional y nunca cierran por festivos. SWIFT tarda días, cobra en cada eslabón y opera en horario bancario. La ventaja es evidente.
Stripe llegó preparada. En febrero de 2025 compró Bridge por 1.100 millones de dólares, la principal infraestructura de stablecoins B2B. Klarna ya ha anunciado que lanzará su propia divisa digital, KlarnaUSD, sobre la red Tempo. Payoneer hará lo mismo para sus 2 millones de clientes. En marzo de 2026, Bridge recibió la aprobación condicional de la autoridad bancaria federal estadounidense para operar como banco de confianza, lo que le permite custodiar reservas bajo supervisión regulatoria.
Con Tempo, dejan de ser una pasarela de pagos para convertirse en la fontanería del sistema financiero global. Es el tipo de ambición que normalmente solo se atribuye a los bancos centrales.
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