Hubo un tiempo en que BYD fabricaba baterías para Nokia. Hoy es el mayor productor de coches eléctricos del planeta.

En 2025, BYD vendió 2,26 millones de vehículos eléctricos puros —frente a 1,64 millones de Tesla— mientras seguía dominando los híbridos enchufables con una gama que va de los 10.000 euros hasta supercars capaces de alcanzar los 496 km/h. La compañía de Shenzhen ha invertido más en I+D durante el primer semestre de 2025 (3.700 millones de euros) que su beneficio neto del mismo periodo. Eso no es una empresa optimizando márgenes, es una empresa apostando todo al futuro.
La apuesta más visible se llama Super e-Platform. Es una arquitectura de carga capaz de suministrar hasta 1.000 kW de potencia, lo que permite recuperar 400 kilómetros de autonomía en cinco minutos. Los cargadores rápidos que encontramos en Europa hoy día llegan, en el mejor caso, a 150 kW. BYD multiplica esa cifra por seis o siete, y lo hace con tecnología propia: baterías, motores, semiconductores, software de gestión de energía, sin depender de proveedores externos.
La expansión en Europa es real y rápida. En España, BYD pasó de 3.801 unidades vendidas en 2024 a 15.857 en 2025, liderando el mercado enchufable en enero de 2026 con una cuota del 13,6%. En Italia, Turquía y Brasil también encabeza su categoría. La primera fábrica europea, en Hungría, ya está operativa. España es candidata para una tercera planta.
Para 2026, el objetivo declarado es vender 1,3 millones de vehículos fuera de China, un 25% más que el año pasado. Es una empresa que, hace cinco años, la mayoría de los europeos no sabía ni pronunciar. Ahora lidera el segmento más competido de la industria automovilística global.
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