La empresa española Zelenza, conocida sobre todo por sus servicios tecnológicos, se ha convertido en un actor destacado en drones y sistemas no tripulados para defensa. Suya es Seadrone, el astillero vigués que construyó el SEAD 23, el primer dron de superficie de la Armada, que alcanza unos 36 nudos y costó 1,1 millones de euros.
De los 120 millones de euros que ingresó en 2025, Defensa y Seguridad aportó 20 millones, en su mayoría proyectos de I+D y prototipos. Su apuesta clave es el software SIMACODA, que permite a un operador repartir misiones entre varios drones aéreos, navales o terrestres, y la tecnología de enjambres, que el CETEDEX del Ministerio de Defensa ya ha comprado.
La compañía desarrolla con Instalaza una munición merodeadora de entre 40.000 y 50.000 euros y ultima el interceptor antidron HALCÓN, de unos 3.000 o 4.000 euros. Además, la Guardia Civil le adjudicó un sistema de interceptación de narcolanchas de 2,3 millones.
Su CEO, Pedro Alfaro, aspira a que Defensa facture unos 200 millones anuales en cinco años, mientras prevé que la IA haga encoger su negocio tradicional de servicios.
Xataka (25/10/2026)
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