Cargar el coche eléctrico sin garaje sigue siendo uno de los grandes retos de la movilidad eléctrica, y varias ciudades y empresas europeas están probando alternativas a los puntos de recarga convencionales para acercar la carga a quienes aparcan en la calle.
La más extendida es la carga en farolas, que aprovecha el suministro del alumbrado. Birmingham prueba 560 puntos y en West Northamptonshire el operador char.gy ha instalado más de 3.000 cargadores en la calle. Su limitación es la potencia: un enchufe de 7,4 kW tarda de ocho a diez horas en llenar una batería de 60 kWh. En España, Valencia tuvo que retirar 22 cargadores en farolas por motivos legales.
Rheinmetall ha integrado cargadores en los bordillos: en Colonia, cuatro unidades sumaron más de 2.800 cargas con una disponibilidad superior al 99% y hasta 22 kW de potencia, aunque cada una ronda los 5.000 euros.
Otras opciones son las canaletas en la acera para llevar el cable desde el cargador doméstico, ya habituales en Reino Unido, y, a más largo plazo, las carreteras con carga inalámbrica que se prueban en Francia y Suecia, con un coste de entre 2 y 6 millones de euros por kilómetro.
Xataka (26/10/2026)
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