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Las grandes marcas tecnológicas no se ponen de acuerdo en cuanto a la conexión USB-C

Hace no muchos, tras probar el Surface Pro de Microsoft, nos quejamos de un nimio detalle para muchos, pero que dentro de unos años iba a ser relevante: la ausencia de un puerto USB-C de categoría 3.1, que por esa numeración, serviría para todo: cargar el aparato, sacar datos, sacar imagen y sonido y conectarlo por Ethernet con ayuda de un adaptador.

Sin embargo, al ritmo que van algunos fabricantes con la implementación del nuevo estándar de conexiones USB, bien podría ser que estuviéramos equivocados y que, pasados varios años, sigamos usando los mismos sistemas que ahora mismo empiezan a estar obsoletos.

Tomemos por ejemplo los teléfonos móviles. Por alguna razón, marcas como Motorola es niegan a introducir el USB-C en sus móviles más humildes, de modo que quienes se hagan con un Moto G5 Plus hoy en día tendrán que seguir conectándolo por el irreversible microUSB. No es la única compañía, ojo, pues una inmensa mayoría de lso terminales de gama media pecan de lo mismo.

Curiosamente, casi todos los grandes teléfonos, los que determinan la imagen de compañías como Samsung, LG, HTC o Huawei a lo largo del año, sí tienen este tipo de conector, que admite carga rápida y otras ventajas. ¿Es acaso esta falta de actualización una cuestión de gamas?

Si miramos al mundo de los accesorios, la realidad es un poquito diferente. Por un lado, Logitech, gran empresa dedicada a hacer algunos de los mejores ratos y teclados del mercado, no se dedicen. El recientemente lanzado Mx Master 2 sigue usando un puerto microUSB para cargarlo. Y sin embargo, el también recién lanzado teclado Craft usa un puerto USB-C para cargarlo. Aquí no hay gamas bajas ni altas que valgan: ambos son productos de categoría.

Y aunque habrá muchas causas tras esta actitud, como el reciclaje de tecnologías o la diferenciación de dispositivos o las diferencias con el estándar (el caso de Microsoft), lo cierto es que va siendo hora de ponerse las pilas con este tema para que de una vez por todas podamos usar un sólo cable para casi todo.

Esto último parece ser parte del problema. La adopción poco a poco del USB-C está generando un problema para los usuarios: resulta que no todos los cables son iguales y esto genera cierta confusión.

Puede haber cables USB-C que tan solo transmiten electricidad y que sólo sirven para cargar cacharros; de tipo 2.0, como los cargadores de los móviles OnePlus; puede haberlos del tipo 3.0, una conexión de datos más rápida que el 2.0; o del tipo 3.1, que es lo que también se llama conexión Thunderbolt y que permite transmitir de todo, desde electricidad hasta imagen, con tan solo un cable. Es lo que usan los Macbook más recientes y otros ultraportátiles, por ejemplo.

Que algo no funcione como es debido, esto es, que un usuario coja un cable cualquiera USB-C y no sirva para cargar el ordenador o transmitir información con él, es otro escollo más de su implementación, quizá mayor que la ausencia del puerto en ciertos dispositivos. Sin ir más lejos, hay cables que son totalmente inseguros y que podrían incluso freír un ordenador por su puerto de carga. Es lo que le pasó a un ingeniero de Google que estaba intentado demostrar precisamente esto con distintos cables comprados en Amazon.

Se puede culpar a los usuarios de esto último, desde luego. Del mismo modo que nadie vende buenos cables Lightning para el iPhone a dos duros, no harán lo mismo con los cables USB-C con el máximo de usos.

Sin embargo, es también parte de la pereza de las grandes compañías por adoptar por completo esta nueva y mejor tecnología. Cuanto antes se extienda y sustituya a los grandes y no reversibles puertos USB, mejor para todos: la gente dejará de quejarse por tener que comprar adaptadores, las compañías no tendrán que invertir en adaptadores para sus equipos y dejará de haber tantos cables fraudulentos, pues empezaremos a usar los que vengan incluidos en los propios productos y tendremos tres o cuatro por casa, como hoy ocurre con los cables de microUSB a USB completo.

Además, ¿qué sentido tiene hacer que un nuevo tipo de conexión sea un estándar si no se va a apostar de lleno por él? Incluso si adpotarlo de golpe y porrazo hubiera sido ‘traumático’, pues habría que haberse deshecho de muchos dispositivos o cables y haber comprado adaptadores, tras varios años con esta nueva y, que es lo importante, mejor forma de conectar los dispositivos, ya va siendo hora de lanzarse a la piscina.

El Mundo (26/09/2017): http://www.elmundo.es/tecnologia/2017/09/26/59bfdf1dca47414a4a8b4632.html

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