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Lámparas que concentran su propia luz podrían suponer una fuente renovable de energía

Tenga cuidado con apoyarse en el interruptor de la luz del Edificio Synlight en Jülich (Alemania). Si lo hace, el ambiente podría caldearse mucho más de lo humanamente soportable.  Estas nuevas instalaciones alojan lo que los investigadores del Centro Aeroespacial de Alemania, el DLR, han bautizado como el “sol artificial más grande del mundo”. En una de las paredes del edificio han instalado una serie de lámparas de arco corto de Xenon, las mismas que las salas de cine emplean para proyectar películas. Pero si en una gran sala de cine habría una única lámpara, aquí, en una superficie de casi 220 metros cuadrados, hay 140 de ellas.

Cuando todas esas lámparas están encendidas y enfocadas hacia una única región de 400 centímetros cuadrados generan una luz 10.000 veces más intensa que la radiación solar en ningún lugar de la Tierra. En el centro, las temperaturas superan los 3.000 °C.

Las instalaciones están siendo empleadas para imitar grandes plantas de energía solar de concentración, que emplean un campo lleno de espejos regulables para dirigir la luz solar a una pequeña zona que alcanza temperaturas inimaginables para fundir una sal que después es empleada para generar vapor y con él, electricidad.

Los investigadores del DLR  creen que un conjunto de espejos similar podría alimentar una reacción altamente energética para extraer hidrógeno del vapor de agua. En teoría, ese proceso podría proporcionar una fuente constante y asequible de combustible líquido de hidrógeno, uno de los mayores sueños de los investigadores de energías limpias, ya que el proceso no emite dióxido de carbono al quemarse.

El problema es que el equipo de DLR aún no sabe cómo provocarla. Así que construyó este sol artificial para permitirse jugar con el proceso con luz artificial en lugar de luz solar reflejada. Como señala Gizmodo, en cuatro horas la instalación consume la misma energía que un hogar a lo largo de un año, lo que contradice sus objetivos sostenibles.

Por supuesto, no es el primer proyecto que intenta generar combustible de hidrógeno de manera barata: la fotosíntesis artificial, la electrolisis de aguas marinas, las reacciones de biomasa y muchos otros proyectos han intentado (y hasta ahora han fracasado) convertirlo en un ejercicio rentable. Así que ahora le toca el turno al sol. O a uno falso, por ahora.

Technology Review (31/03/2017): http://www.technologyreview.es/energia/53551/el-sol-artificial-mas-grande-del-mundo-intenta/

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