Estrategia Global
Herramientas TIC

Las smart cities no sólo crean oportunidades para los profesionales de las ramas más técnicas

Aplicar las TIC a las ciudades para que éstas sean más eficientes ha traído nuevas oportunidades a profesionales como los ingenieros de datos, los expertos en ciberseguridad, abogados o inspectores de salud medioambiental. Todos ellos son esenciales para la evolución de las ‘smart cities’. Entre otros retos, deben trabajar en una nueva regulación y en la colaboración entre el ámbito público y privado.

Fujisawa Sustainable Smart Town es una de las smart cities de referencia en todo el mundo. Ubicada en Tokio, esta ciudad propone un nuevo estilo de urbanismo en el que se integra la tecnología más avanzada. Se trata de un proyecto conjunto entre el ámbito público y privado con capacidad para 1.000 hogares y que tiene el objetivo de crear sistemas más sostenibles en términos de energía, seguridad y bienestar. No es el único lugar al que han llegado las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). El año pasado Nueva York fue considerada la ciudad más inteligente del mundo según el Índice Cities in Motion (ICIM), elaborado por IESE. Su forma de optimizar la tecnología o su gestión eficiente de los recursos son algunos de los comportamientos más destacados de la urbe estadounidense. Por ejemplo, a través de las cámaras NYC DOT recoge datos de tráfico para regular el tránsito en las carreteras en tiempo real. Estas iniciativas son una tendencia mundial y con ellas se ha dado lugar a la creación de novedosos puestos de trabajo. Londres, Ámsterdam, Singapur y, en España, Santander, Madrid, Barcelona o Málaga, son otras de las ciudades con algunos proyectos emblemáticos.

Todas ellas tienen el objetivo de convertirse en auténticas smart cities, que en resumen son aquellas que aplican las TIC para crear infraestructuras que garantizan un desarrollo sostenible. Según el Estudio y guía metodológica sobre ciudades inteligentes, elaborado por Deloitte para Ontsi, las nuevas actividades se centran principalmente en seis áreas: vivienda, ciudadanía, economía, gobernanza, movilidad y medioambiente. Algunos ejemplos de estos avances son las aplicaciones que informan del estado de los aparcamientos, los sistemas para compartir coche o los softwares que gestionan los servicios de emergencias. Las posibilidades son infinitas y, como consecuencia, han surgido un sinfín de retos que hay que afrontar. Uno de ellos está directamente relacionado con el ámbito laboral. Las profesiones tradicionales viven una renovación absoluta y hacen falta especialistas que comprendan este nuevo urbanismo: desde ingenieros hasta abogados, pasando por arquitectos o financieros. En concreto, Juan Gascón, director de innovación y contenidos digitales de Ametic, identifica 12 sectores en los que actualmente se están ofreciendo aplicaciones inteligentes y en los que se generarán nuevos empleos: servicios sanitarios, suministros, energía, comercio electrónico, educación, cultura, gobierno, ciudad, turismo digital, transporte, infraestructuras urbanas, sostenibilidad y seguridad.

Las smart cities no sólo crean oportunidades para los profesionales de las ramas más técnicas. Por ejemplo, también aparecen nuevos puestos para especialistas en turismo digital o expertos en sociología. Eso sí, todas las ocupaciones irán aumentando su componente técnico. Lo interesante es que “a partir de ahora se va a producir una convergencia de profesiones, las tareas no estarán separadas claramente y los perfiles deberán trabajar de forma coordinada. De hecho, ya existen titulaciones que recogen cuestiones tan diversas como edificación, administraciones públicas y eficiencia energética”, señala Rubén Berrocal, responsable de equipo de Randstad Technologies.

En la misma línea opina Rosa Vidal, socia directora de Broseta y directora del máster en Urbanismo, Medio Ambiente y Smart Cities, que han lanzado junto con ISDE. Dividida en cinco títulos independientes, esta formación se dirige a perfiles tan variados como abogados, arquitectos, ingenieros, economistas, gestores de suelo o consultores medioambientales. El objetivo es que los profesionales sean multidisciplinares, de manera que los procedentes de la rama jurídica dominen los aspectos técnicos básicos y los más tecnológicos conozcan las novedades regulatorias.

“Después del parón vivido con la crisis económica, el concepto de urbanismo ha avanzado mucho en los últimos años. Para la evolución de las smart cities hace falta una nueva regulación que agilice la creación de proyectos y que permita la implantación de la innovación de una forma transparente. Otro punto importante es entender cómo se financian estas ciudades. También es imprescindible fortalecer la colaboración entre la Administración Pública y el sector privado. Al final, para conseguir el desarrollo de estas ciudades es crucial que se dé una integración entre el ámbito público y privado”, detalla Vidal

Expansión (18/05/2017): http://www.expansion.com/emprendedores-empleo/empleo/2017/05/18/591de08222601d4e778b45fd.html

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